Murió el artista Carlos Bissolino, cuya obra pictórica, desarrollada desde los '70 exploró el espacio, los paisajes oníricos y el color.
Formado junto a Luis Felipe Noé y con una etapa decisiva de trabajo en Roma durante los años 80, dejó una producción que pasó de las ilusiones de profundidad y los marcos recortados a composiciones de fuerte protagonismo cromático, además de una extensa trayectoria docente en universidades argentinas.
Óleos, acrílicos, técnicas mixtas sobre tela e tinta sobre papel forman parte de una producción que alternó entre formatos grandes y medianos. En sus trabajos más recientes predominaban el gouache, la témpera, la acuarela, la tinta y otros procedimientos sobre papel.
Su última gran exposición, Antología Flotante, reunió casi 80 obras distribuidas en tres salas del Centro Cultural Recoleta. La muestra evitó la forma de una retrospectiva convencional: el título propuso reconsiderar las piezas desde una perspectiva abierta, sin fijarlas en un recorrido definitivo.
En aquella muestra, además, se presentaron una serie de objetos, con "un imaginario sin bordes, donde los muebles adquieren elegantes rasgos animales; donde la sensualidad se expande en direcciones insospechadas y el azar traza sus patrones inhumanos".
Durante un largo período, Bissolino investigó las posibilidades espaciales de la pintura mediante cuadros de marcos recortados, escaleras aparentes e ilusiones de profundidad sobre el plano pictórico. Esa etapa estuvo marcada por una atmósfera metafísica y por la tensión entre la superficie material de la tela y la percepción de un espacio que parecía extenderse más allá de sus límites.
Con el tiempo, el color se convirtió en el núcleo de su trabajo. Las formas, los objetos y los elementos de la naturaleza aparecen aligerados de su peso material, en composiciones que aluden a lo sobrenatural y remiten al uso cromático de los simbolistas.
El propio artista sintetizó su vínculo con la tradición pictórica en una frase: "Yo estoy pintando y pienso que la pintura ya se hizo".
Bissolino estudió pintura y dibujo con Luis Felipe Noé. En 1981 obtuvo la Beca Francesco Romero, concedida por el Fondo Nacional de las Artes y la Embajada de Italia, y luego continuó su formación en la Scuola di Arti Ornamentali di San Giacomo, en Roma.
Vivió y trabajó en la capital italiana entre 1982 y 1989. Aquella experiencia coincidió con una etapa de intensa producción durante los años 80, antes de su regreso a la Argentina.
En 2004 creó una cátedra de pintura en la Universidad Nacional de las Artes, que se consolidó como un espacio de investigación sobre el plano pictórico. Hasta 2023 fue titular de la materia Proyectual de Pintura en esa institución.
También fue titular de las materias Medios Expresivos II y III de la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual de la Universidad Nacional de La Plata. Su labor docente dejó una influencia directa en artistas como Agustín Fernández, Sol Ganim, Rodolfo Marqués, Ramiro Oller, Juan Reos y Gonzalo Silva.
Ese grupo fue responsable de gestionar Antología Flotante y consensuar la selección de las obras exhibidas. La propuesta buscó que las pinturas pudieran ser repensadas fuera de una lectura cronológica o cerrada sobre la trayectoria del artista.
A lo largo de su carrera recibió el Segundo Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales en 2010 y el Segundo Premio Novartis del Museo Nacional de Bellas Artes en 1997. En 1981 obtuvo el Premio Pío y Amalia B. de Collivadino del LXX Salón Nacional de Artes Plásticas.
Entre sus reconocimientos también figuran el Gran Premio Pintura Fundación Federico Lanús-Fondo Nacional de las Artes y el Premio Ezequiel Leguina del LXVIII Salón Nacional de Pintura, ambos en 1979, además del Primer Premio Nuevos Valores del Dibujo de la Galería Altamira, recibido en Buenos Aires en 1977.
Este año, donó al Museo Moderno 22 dibujos sin título, realizadas entre 2020 y 2024, aunque varias de ellas fueron iniciadas en 2005 o 2014 y retomadas durante el período de reclusión de la pandemia.